“y para qué sufrir, pa’ qué
si así es la vida, hay que vivirla

Voy a reír, voy a bailar
vivir mi vida la la la la”
   Marc Anthony – Vivir Mi Vida

Máxima Romero, nº9 Serie Servilletas. Mixta sobre servilleta de algodón

Nº9 Serie Servilletas. Mixta sobre servilleta de algodón por Máxima Romero

 

Todo en la naturaleza tiene un propósito y un objetivo, tanto la desigualdad entre las personas como sus sufrimientos. Extinguir la angustia significaría destruir la posibilidad de evolucionar. Aniquilar la ansiedad significaría destruir percepciones para las cuales existe el hombre. Significaría derribar la única fuerza que realmente puede cambiar la situación. Y así ocurre con el arte contemporáneo.

El proceso de evolución humana es similar al proceso de desarrollo del individuo. Este proceso comienza con un grupo de células que originalmente devienen conscientes, luego este grupo atrae a otras células y hace que todo el organismo sirva sus propósitos y no se limite a subsistir. Esto es evolución y no se da otra clase. En la humanidad como en el individuo, todo comienza con la formación de un núcleo consciente.

Todo automatismo lucha contra la formación de la consciencia.

Pero, ¿dónde está la gente consciente?

La respuesta podría estar en todos aquellos que de alguna manera, se sienten atrapados por el arte contemporáneo.

Pero, ¿el ser humano está evolucionando?

Si nos paramos a observar, solo apreciamos un crecimiento de lo artificial, de lo irreal, de lo extraño, a expensas de lo natural, de lo real. Vemos un crecimiento de lo automático.

La cultura contemporánea busca autómatas, la gente pierde sus hábitos de independencia. Resulta imposible ver el final de todo esto, es imposible saber cuál es la salida. La esclavitud del hombre va en aumento y además adoramos  las cadenas que nos atan a esa servidumbre.

El arte contemporáneo es una manera de luchar contra la tendencia,  su reto está en conseguir un mundo más consciente.

Editorial Revista 9 ARTNOBEL Inspiration Review of Contemporary Art