Para los nipones la pureza del entorno representa también la pureza del alma y desde muy temprana edad, se educa a los niños en el ritual del Osoji.

cajas llenas de objetos no deseados  tras el ritual del Osoji
Recuerda que debes hacer desaparecer las cajas y bolsas con las cosas que no deseas

Disfrutar de un entorno armónico es fundamental para el equilibrio de los japoneses que en la educación básica, destinan un horario para que los niños aprendan a limpiar espacios comunes como salones, baños y patios.

Se trata de aprender a limpiar de manera exhaustiva. Sin olvidar aplicar el mindfulness y el feng shui, no de forma mecánica, pues la limpieza forma parte del bienestar individual y colectivo.

El arte japonés de la limpieza recibe el nombre de Osoji (gran limpieza) y consiste en desprenderte también de objetos que no deseas, de hábitos y relaciones insanos, liberando tu vida de esa carga y así, resetear tu energía.

Días antes de fin de año se limpia a fondo la casa, la empresa, el negocio y el centro educativo, para empezar purificados y limpios tanto física, como espiritualmente, el nuevo año.

Esta tradición milenaria les compromete de por vida con el cuidado de su entorno, para mantenerlo limpio y ordenado.

Es una forma sencilla y sana de practicar valores de convivencia y responsabilidad. Por ello es muy común ver a voluntarios limpiando los espacios compartidos de sus barrios.

Los nipones se sienten bien de ayudar a los demás ya que su pensamiento es: un barrio limpio es mucho más agradable para todos.

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