Si mezclamos la pintura, la literatura, la fotografía y el diseño obtenemos la poesía visual. Palabras e iconos se encuentran para expresar ideas, pensamientos y manifestaciones artísticas de quienes las crean a través de formas, canales y medios muy diversos.

El caligrama es un tipo de poema visual donde el texto forma un dibujo y ese dibujo tiene relación con el poema. Actualmente se han introducido las herramientas digitales y de creación virtual en la poesía visual, dando lugar a lo que se conoce como net-art o net-poetry.

En España, el gran creador de poemas visuales es Joan Brossa (Barcelona, 1919-1998) quien encontró en esta vía la oportunidad de experimentar, mezclar e integrar las diferentes disciplines artísticas como la mejor forma para expresarse. 

Brossa no entendió nunca de géneros; prefirió frecuentarlos todos para crear su propio concepto de poesía. Solo en él es posible que convivan surrealismo, sencillez, compromiso y humor.

Creó poemas visuales en papel y también en esculturas, murales, instalaciones, etc., muchos de las cuales forman parte de importantes colecciones privadas y públicas, así como del paisaje urbano y cotidiano de pueblos y ciudades, que los han hecho suyos.

Joan Brossa fue galardonado entre otros muchos premios con el Nacional de Artes Plásticas en el año 1992, y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 1995.

Fotopoemario es el resultado de un esfuerzo conjunto entre el poeta Joan Brossa y el fotógrafo Chema Madoz. Ambos, desde la palabra el primero y desde la imagen el segundo, demuestran que, si bien una imagen puede valer más que mil palabras, un poema a su vez puede ofrecernos una gran imagen.

Chema Madoz (Madrid, 1958) ha logrado seducir tanto a la crítica especializada como al gran público, lo que muy pocos logran. Se vale de figuras literarias (analogías, metáforas, paradojas…) para crear un discurso artístico que es fotografía, escultura y poesía. Madoz altera nuestra percepción inmediata creando una realidad diferente en la que el espectador participa e interpreta. Premio Nacional de Fotografía en el año 2000, fue el primer fotógrafo español vivo al que el Museo Reina Sofía dedicó una retrospectiva.

Imagen: Detalle de la portada del delicado volumen en el que las imágenes de Madoz dialogan con la poesía de Brossa.