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Nº 12 de la Serie Servilletas. Mixta sobre servilleta algodón por Máxima Romero

Hasta hace poco había catalogado el arte contemporáneo de dos maneras. Bueno y malo. Muy asociado a lo que me emociona, abstrae, eleva, apasiona, ensimisma, enturbia, zozobra, embelesa y cautiva.

Pero emocionado, abstraído, elevado, apasionado, ensimismado, enturbiado, zozobrado, embelesado y cautivado, no son más que la demostración de mi percepción subjetiva del arte. Y sin embargo, son aquellas emociones donde reconozco como arte sólo aquello con lo que me identifico y por sí mismo, en la mayoría de ocasiones, no lo es.  Tan solo las observo como expresiones subjetivas.

Pero, ¿cómo puedo identificar el arte contemporáneo objetivo?

Lo entiendo como aquel capaz de producir en todos la misma reacción, independientemente de su nivel de conocimiento previo o preparación.

Pero, ¿cuál es la diferencia?

En el arte contemporáneo objetivo el artista hace lo que realmente quiere hacer, poner en su trabajo las ideas y sentimientos específicos para obtener las acciones y efectos precisos en quien lo experimenta. No puede darse nada de manera accidental y sin propósito.

En el arte contemporáneo subjetivo todo es accidental. Los efectos producidos y las reacciones en las personas no son invariables ni indefinidos. No persigue un fin ni un propósito concreto.

Podemos medirlo por el nivel de consciencia e inconsciencia aplicado por el creador.

Al oír el sonido de la flauta del encantador, todas las serpientes reaccionan de la misma forma, aunque no entiendan de ningún tipo de arte.

Editorial Revista 8 ARTNOBEL Inspiration Review of Contemporary Art