Nov
04
2014
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Los drones se han convertido en una de las armas de guerra más poderosas. Accionados por control remoto por operadores ubicados a miles de kilómetros del escenario del conflicto, los drones llevan a cabo ataques aéreos que han dejado ya miles de víctimas mortales en países como Pakistán, Yemen o Somalia. La exposición Llega un grito a través del cielo explora las cada vez más invisibles tecnologías militares utilizadas en unas guerras que en gran parte se desarrollan con el máximo secretismo y al margen del control público.
Esta exposición y las actividades asociadas a la misma se centran en el impacto y el terror generados por los conflictos armados en los que se emplean drones, abordando además la ambigüedad ética y legal de los vehículos aéreos no tripulados (VANT), la vigilancia masiva y la «guerra a distancia». Y lo hace a través de los trabajos de artistas contemporáneos que critican la manera en que la tecnología y redes militares nos ocultan y alejan de la realidad política y social del conflicto armado de hoy.
El título está tomado de la línea que da comienzo a la novela Gravity’s Rainbow (El arco iris de la gravedad), en la que su autor, Thomas Pynchon, investiga el contexto social y político que subyace al desarrollo del cohete V-2 por el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Las tecnologías para la guerra usadas en la actualidad, como las de los drones MQ-1 Predator y MQ-9 Reaper, y sus misiles Hellfire guiados por láser, presentan grandes similitudes con el V-2 en lo que se refiere a su capacidad de funcionar sin ser advertidos y atacar sin previo aviso.
En la era de vigilancia de masas y guerra invisible surgida tras el programa PRISM, los artistas se unen a los periodistas y a los activistas para delatar ilegalidades y poner a descubierto las infraestructuras tecnológicas que hacen posible que sucesos como los ataques con drones ocurran. Algunas de las piezas presentadas en Llega un grito a través del cielo son poéticas por naturaleza e invitan al espectador a una reflexión tranquila. Otras, en cambio, suscitan una respuesta más inmediata y visceral, haciendo experimentar la vivencia física del horror y la aprensión. Y, como tan a menudo ocurre con la tragedia, el humor puede ser el mensajero más intrépido.
Exposición hasta el 12 de abril de 2015 en LaBoral Centro de Arte, Gijon.
Comisario: Juha van’t Zelfde, Director Artístico de Lighthouse
Artistas: Aeracoop (Lot Amorós, Cristina Navarro y Alexandre Oliver), España/ Lot Amorós, España / James Bridle, Reino Unido / Alicia Framis, España / Laurent Grasso, Francia / Roger Hiorns, Reino Unido / Silvia Maglioni & Graeme Thomson (terminal beach) Reino Unido/Italia / Metahaven, Holanda / Mariele Neudecker, Alemania / Martha Rosler, EE.UU. / Roman Signer, Suiza / Hito Steyerl, Alemania
Iniciación del concepto y colaboración: Honor Harger, Directora Ejecutiva del ArtScience Museum de Singapur y antigua Directora Artística de Lighthouse
Arquitectura expositiva: Miroslav Rajic
Diseño Gráfico: Metahaven
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