Lisboa, año 2008 y el Barrio Alto era el paraíso de los grafiteros. Aunque algunas piezas de valor artístico decoraban sus muros, la mayoría era tags (firmas) y bombing (firmar lo más posible). Como muchos de sus edificios, algunos del siglo XVI, son de alto valor histórico y estaban completamente ‘vandalizados’, el departamento de Conservación del Patrimonio decidió que habría que implicar a los jóvenes grafiteros a la limpieza de la zona sería imposible. Fruto de estos pensamientos nació la Galería de Arte Urbano (GAU). Este proyecto , paralelo a una rehabilitación del Barrio Alto, que incluyó cambios en los horarios de hostelería, un aumento de la vigilancia policial y una limpieza total de las paredes, se basa en la idea de «promocionar el desarrollo del graffiti y el street art» y «enfrentarse con firmeza» a la práctica del bombing en otras manifestaciones artísticas como la arquitectura o la escultura urbana.
Para el visitante, que disfrute de las técnicas, colores y expresiones que generosamente han dado los creadores. También quieren llevar la discusión de estos temas a los círculos del arte, la academia y los medios, contribuyendo a la proyección internacional de Lisboa como ciudad multicultural y creativa.
Los inicios no fueron sencillos. Durante esa primera limpieza del Barrio Alto muchas piezas históricas desaparecierón, por lo que, como dicen desde la GAU, «es fácil comprender» que no empezaron «en una posición muy confortable». En su primer proyecto, la decoración de una serie de cinco paneles en la Calçada da Glória, participaron varios artistas de la old school portuguesa. Con dos de estos creadores como intermediarios con la comunidad del grafiti y el street art, la GAU fue poco a poco estableciendo relaciones de confianza con la mayoría de estos artistas. A lo largo de estos tres años han desarrollado varios proyectos de lo más llamativo.
Uno es la decoración integral de las fachadas de varios edificios en remodelación por artistas de fama mundial como Os Gemeos, Blu, Sam3 o Momi, realizadas todas estas intervenciones, con la autorización de la propiedad. Otro es el parking del mercado de Chao de Loureiro. Cada una de sus seis plantas fue pintada por grafiteros portugueses de gran renombre como Mar, Miguel, Januario, Nomen, Paulo Arraiano y Ram. Abierto desde las 10.00 hasta media noche, algunos de los vigilantes del parking se ven en la improvisada, posición de ejercer de guías para quien se acerca a visitarlo.
Pero GAU no se limita solo a la pintura sobre muros. Además de realizar un inventario de las piezas de la ciudad desde el 25 de abril de 1974, desarrollan campañas de comunicación sobre arte urbano, ayudan a la academia a debatir sobre estos asuntos y a los artistas a producir y tener mayor visibilidad. Uno de los proyectos más curiosos fue la intervención en 415 contenedores de reciclaje de cristal. Ante la sorpresa de sus responsables, una iniciativa que iba dirigida principalmente a los artistas urbanos acabó con la participación de, prácticamente, toda la ciudadanía lisboeta, desde niños de ocho años hasta abuelos de 80.
Como si fuera el ganador de un Óscar, al pedirle al director Carvalho que haga balance de estos tres años y pico, habla del «compromiso de un equipo maravilloso y de la inestimable colaboración de tantos departamentos municipales, de socios públicos y privados y, sobre todo, de los autores de las notables creaciones que salpican las calles de la ciudad».
Carlos Carabaña