1 minuto de tiempo de lectura.

La noche del 28 de octubre, La Pedrera se convirtió en un espacio de revelación. En su interior, arte, cine y arquitectura se entrelazaron durante la presentación de «De raíz y de sombras», el nuevo documental de David Trueba que nos aproxima al universo creativo de Cristina Iglesias, una de las voces más singulares de la escultura contemporánea.

Tras un diálogo íntimo entre artista y cineasta, el público se adentró en el film, que nos lleva al corazón del estudio de Iglesias: el lugar donde la materia cobra vida, el agua se convierte en lenguaje y la sombra es también una forma de luz. La cámara observa sin interrumpir, permitiendo que el proceso creativo se revele con la naturalidad de lo que nace.

En paralelo, «Pasajes», su exposición en La Pedrera —abierta hasta el 25 de enero de 2026—, transforma el edificio de Gaudí en un laberinto sensorial de raíces, reflejos y murmullos líquidos. Más de treinta obras recorren tres décadas de trabajo en las que la escultura se expande y se convierte en espacio, en respiración, en tiempo suspendido.

La experiencia completa invita a detenerse, mirar, escuchar. Ver el documental, recorrer la muestra, participar en las actividades que orbitan en torno a ella: charlas, música, encuentros. Todo conduce a un mismo lugar: esa frontera donde el arte y la vida se confunden.

Porque en La Pedrera, de la mano de Cristina Iglesias, la materia respira, el silencio suena y el visitante se convierte en parte de la obra.