En su taller en las afueras de Madrid, la artista Gabriela Serrats ha creado un fascinante reino artístico. Sus pinturas visualmente impactantes capturan escenas cotidianas, que descompone en formas y dota de volúmenes. “Me concentro en el color del entorno”, explica, “lo distorsiono a mi manera y le doy composición. Puedo partir de una puerta, una escalera o la fachada de una casa… Luego lo combino con un recuerdo, algo que imagino, una experiencia… y la música siempre está presente”. Gabriela, licenciada en Bellas Artes, trabaja con acrílicos, pasteles al óleo, pintura de cal y, por supuesto, pigmentos naturales. Pero sus pinturas van más allá de las superficies planas: incorporan texturas y dimensiones. “Combino varios materiales, como papel (plegado, pintado o rasgado por mí), telas teñidas y pintadas… e incorporo relieves utilizando cartón para crear superposiciones, luces, sombras y escenas con profundidad”.

Después de completar sus estudios, Gabriela Serrats vivió en París y Londres, trabajando como diseñadora de moda para prestigiosas marcas como Nina Ricci y Alexander McQueen. El mundo de la alta costura se convirtió en una fuente infinita de inspiración para ella. Un día, de manera espontánea y natural, sin intención de reinventarse, cambió la moda por la pintura. Regresó a un ámbito que habla de su sensibilidad artística y su personalidad estética. Fue Vito Vicuña, un cazatalentos de artistas emergentes y artesanos, quien nos presentó a esta pintora y sus obras de arte, que ahora seducen tanto a arquitectos como a diseñadores de interiores y coleccionistas privados.

Las pinturas de Gabriela Serrats no son meros lienzos planos; cobran vida con formas y volúmenes que recuerdan a esculturas de cerámica. Sigue una paleta de colores que se mantiene constante en todas sus obras, aunque admite que no hay límites al crear un nuevo matiz. Su producción artística se divide en dos líneas: Cromática, donde explora una variada paleta de colores aplicando diferentes gamas o centrándose en un solo tono, y Monocromática, dedicada a colores específicos. Ambos estilos presentan un acabado volumétrico que personaliza cualquier espacio dentro de un hogar.

Además, Gabriela tiene una maravillosa colección de pinturas muy especiales a nivel personal: Madre e Hijo. “Tengo tres hijos muy creativos”, dice, “y están acostumbrados a dibujar conmigo, pegar, recortar y, lo más importante, entender cómo se crea una pintura, desde un lienzo en blanco hasta una obra de arte”.

Las obras texturizadas, coloridas y evocadoras de Gabriela Serrats invitan a los espectadores a explorar sus propios recuerdos y emociones. Con cada pincelada, teje una narrativa que trasciende el lienzo, invitándonos a adentrarnos en su cautivador mundo de texturas, colores y relieves de cartón.