Esta historia va de hachas y pasteles. De gnomos de jardín y esposas de terciopelo. Y de mucho desamor. Cuando una relación de pareja se acaba, los objetos, sean cuales sean, se cargan de significado. El Museum of Broken de Zagreb es único en su especie y está consagrado a esta pulsión irrefrenable. Los objetos que rodean una relación pesan, y mucho. Poseerlos es no acabar de perder la conexión con esa persona querida u odiada, un resorte para volver a activar las mismas glándulas que en su momento nos hicieron estar felices o tristes. A efectos prácticos , esos calcetines son tu ex, aunque en realidad sean solo unos calcetines y, además, tirando a feos. Y a todos, en un momento u otro, nos puede la nostalgia.
Habrá quien sea más o menos proclive a esta personalización de los objetos, pero a esa gente sin corazón no la tendremos en cuenta. Para todos los demás, el Museum of Broken Relationships debería ser desde ya un especial destino de peregrinación. El museo, galardonado en 2011 con el premio Kenneth Hudson por ser el más innovador de Europa, nació por la ruptura de los propios artistas que le dieron forma. De proyecto artístico individual pasó a ser una experiencia internacional colectiva, hasta convertirse en homenaje a las ruinas que toda relación deja.
Olinka Vistika, una de las fundadoras del museo, » a menudo, el acto de donar sus pertenencias es para ellos (los donantes) una especie de ritual, de catarsis emocional para terminar de forma simbólica con una experiencia dolorosa».
Estos objetos, son una herramienta de reconstrucción narrativa. Pequeños hitos en las historias que nos contamos a nosotros mismos para tratar de entender el complejo proceso humano que supone compartir tu vida con alguien. Entender la manera en la que los acontecimientos se han ido desarrollando y cómo algo que empezó tan bien pudo acabar como una guerra doméstica.
Otra cosa no, pero los objetos del museo historia tienen: un hacha venida de Berlín, que una mujer con el corazón roto usó para reducir a astillas los muebles; un bol para amasar pan que pretendía ser erótico, pero acabó siendo un fiasco; un vestido de boda que vio dos continentes y apareció en un par de portadas de prensa; un cursi osito de peluche que sujeta entre las pezuñas un mentiroso «I Love you»….
Y así hasta completar una colección hecha de fracasos y alegrías, de rabia , mentiras y buenos recuerdos. Una colección como la vida misma y a la que cualquiera puede hacer su aportación. Solo cuéntales tu historia. En este peculiar museo lo saben mejor que nadie. No seas tímido, todos tenemos una.
(N.Medina)

