Fotografía intervenida por Máxima Romero

Para ser valorado culturalmente debe ser difícil, elevado, sublime, especial. Esa dificultad garantiza su condición exclusiva como cultura de otro nivel. Esa dificultad excluye y garantiza la exclusividad de su audiencia. Esa categoría socioeconómica como nivel de calidad, funciona como distintivo de clase. El consumo de cultura está planteado para cumplir la función social diferenciadora y legitimadora de esas diferencias. Se observa al mirar la cultura popular desde su vertiente comercial de producción en masa. A diferencia, la cultura elitista es el resultado de un acto individual de creación. Mientras la cultura de masas solo precisa de una pequeña investigación para desvelar su corta propuesta, la cultura de élite se ha segregado de aquella transformando los detalles de su valoración diferenciadora. 

En el arte contemporáneo no observamos una meta final, sino que ésta subordina la plasmación de la realidad a la transmisión de una idea, reproducir la realidad, pretendiendo ir más allá. El camino es más valioso que lo obtenido al final del sendero. Esta pequeña historia lo explica: 

Un motorista conducía por una carretera sin asfaltar, cuando vio un enorme cartel que decía, cuidado con el perro. Un poco más adelante había otro cartel mucho más grande con el mismo mensaje, e incluso un tercer cartel antes de llegar. Cuando el motorista llegó a la casa, en la puerta había un caniche. Le preguntó al propietario, ¿cree que este perrito puede mantener alejados a los intrusos? El perro no, pero los carteles sí. A las personas les asusta tanto los signos, símbolos, las palabras, el lenguaje, que no se molestan en ver si realmente hay un perro o no. 

Dentro de la lógica comercial de la industria cultural observamos una progresiva pérdida de capacidad crítica, algo consustancial a la cultura independiente y alternativa, según indica Polansky. Ésta surgida bajo la idea de ruptura a partir de una actitud DIY “hazlo tu mismo”, es absorbida por el entramado corporativo, mermada de su esencia crítica. 

¿Quién te obliga a mantenerte crítico con todo lo que te rodea?  La AI inteligencia artificial. No hay 

El arte contemporáneo es la última poderosa herramienta de expresión y comunicación que inevitablemente tiene consecuencias, dada su capacidad para reflejar, cuestionar e influir en nuestra sociedad. 

Editorial de Abate Bussoni, publicada en la revista #24 de ARTNOBEL Inspiration Review of Contemporary Art protagonizada por Dalo Unique.

Imagen cortesía: © Máxima Romero Fotografía intervenida de las velas de la Abadía de Montserrat. S/T, 2024 .