La exposición individual de Álvaro Gil (Corella, 1986), ORNAMENTO A MEDIDA cuestiona a través
de sus desconstrucciones y construcciones expositivas la relación entre la cultura de élite y la popular .
 “El papúa despedaza a sus enemigos y los devora. No es un delincuente, pero cuando el hombre moderno despedaza y devora a alguien entonces es un delincuente o un degenerado. El papúa se hace tatuajes en la piel, en el bote que emplea, en los remos, en fin, en todo lo que tiene a su alcance. No es un delincuente. El hombre moderno que se tatúa es un delincuente o un degenerado. Hay cárceles donde un 80% de los detenidos presentan tatuajes». 

«El impulso de ornamentarse el rostro y cuanto se halle al alcance es el primer origen de las artes plásticas. Es el primer balbuceo de la pintura. Todo arte es erótico». 
Estos fragmentos del artículo Ornamento y delito escrito en 1908 por el arquitecto Adolf Loos (Brno, Moravia, 1870 – Viena, 1933), bien podrían servirnos de introducción a la investigación artística de Álvaro Gil.
Inauguración sábado
16 de noviembre a las 12h.
Louis 21 The Gallery, c/Dr. Fourquet, 1, Madrid.