Vivir en una comunidad libre de
armas debería ser un derecho humano. Muchas libertades que hoy disfrutamos, una
vez se consideraron utopías, y el primer paso dado en esa dirección fue
imaginar.
Pedro Reyes nacido en Ciudad de Méjico en el año 1972, es un artista de reconocido prestigio que ha presentado su obra en numerosos museos y galerías de todo el mundo, como la South London Gallery de Londres, el Museum of Contemporary Art de Chicago, el Reina Sofia de Madrid, la Yvon Lambert Gallery y P.S.1 en Nueva York, el Kunstwerke de Berlín, el Kunsthalle Wien de Vienna y la Bienal de Venecia, entre otros.

Motivando a la población para el desarme, en el 2008 Reyes inició en Culiacán, ciudad en el oeste de Méjico con una alta tasa de
muertes por arma de fuego, una campaña de
donación voluntaria de armas a la que llamó Palas por Pistolas. A través de anuncios en la televisión local invitando a los ciudadanos a
renunciar a un arma de fuego a cambio de un cupón canjeable para electrodomésticos y electrónica. 

Se recogieron 1.527
armas y en un acto público fueron aplastadas por una apisonadora y luego se fundieron. Con el metal se produjeron el mismo número de palas y en el mango de cada una de ellas figura una
leyenda que cuenta la historia. Estas palas se han distribuido a un número
de instituciones de arte y escuelas públicas donde los adultos y los niños se
involucran en la acción de la plantación de 1.527 árboles. Este ritual
tiene una finalidad pedagógica de mostrar cómo una herramienta de la muerte puede
convertirse en una herramienta de la vida. 

En la primavera del 2012 en Ciudad Juárez el ejercito ofreció a Pedro Reyes 6.700 armas, cortadas en piezas e inutilizadas, con las que en esta ocasión crea Imagine, un conjunto de 50 instrumentos musicales.

Financiado por Alumnos47 y comisariada por Jessica Berlanga, un grupo de 6 músicos trabajó durante dos semanas hasta convertir esta tarea difícil en exitosa al conseguir la extracción de los sonidos, de la percusión, de viento y cuerda. Es importante tener en cuenta que muchas vidas fueron tomadas con estas armas; como si una especie de exorcismo se estaba celebrando la música expulsó a los demonios que tenían, además de ser un réquiem por las vidas perdidas.  
Hay una gran disparidad entre la violencia visible e invisible. Los cerca de 80.000 muertes por arma de fuego que han ocurrido en Méjico en los últimos 6 años, o los tiroteos en las escuelas en los EE.UU. son la cara visible de la violencia. El lado invisible es un gran comercio. 

En el 2012 Disarm, una segunda generación de instrumentos, creados también con armas incautadas a los narco por el ejercito y en colaboración con un
equipo de músicos y técnicos de sonido, construyeron 8 máquinas, instrumentos musicales mecánicos, programables y operados a través del ordenador, capaces de llevar a cabo conciertos de música con composiciones preparadas de antemano.

Ahora en radio.artnobel.com Pedro Reyes te cuenta todo sobre estos tres proyectos.