Todas las flores cuentan con un lenguaje propio. La Peonia expresa abundancia, riqueza, buena suerte y prosperidad. Simbolizan a las acciones personales que asumen riesgos y desafíos para obtener grandes recompensas. El significado de esta flor es la representación natural de belleza, efímera y frágil; de hecho su periodo de duración como flor cortada es sensiblemente menor al de otras flores utilizadas para confeccionar ramos. Son muy valoradas por las propiedades medicinales de sus raíces, se cree que en el interior de estas hay principios activos que ayudan a bajar la fiebre y conseguir una mejora notable en el riego sanguíneo. El nombre de peonía proviene de Peón, el médico de los Dioses Griegos, citado por el escritor Homero en sus dos grandes obras literarias.
Muchas emociones se ponen en juego cuando estamos ante un libro. Los libros contienen noticias, información precisa, novedades de temas de interés. Historias de viajes, aventuras, exploraciones que gracias a los libros podemos compartir con los demás y transmitir los conocimientos de lugares lejanos e increíbles que pueden ser verdad o no haber pasado nunca.
El buque que se recicla llegado el momento en el que ya ha dado su servicio, con todas sus travesías. Los desguaces de buques o instalaciones de reciclaje reciben el buque y lo desmantelan sección por sección, separando el acero, para ser reciclado, de otros elementos que también se reciclan o se desechan. Esta labor incluye múltiples tareas, como desmontar la maquinaria y equipo, vaciar los tanques y depósitos de combustible, lubricantes y otros líquidos y cortar las chapas de acero en tamaños que puedan transportarse.
Vemos con la seguridad que le proporciona el ancla , a una persona pintando el buque, manteniendo su esplendor para emprender hacia otro destino atravesando mares y océanos, desafiando al viento, al tiempo, a grandes olas que acariciarán su proa hasta su popa.
Por ser una masa de peso que retiene al navío, el ancla se considera un símbolo universal de firmeza, solidez, tranquilidad y fidelidad. En medio de la movilidad del mar (emociones) y de los elementos, ella es lo que fija, ata, inmoviliza o asegura. Lo que no llegarían a imaginar es que atracarían en el puerto de Eilat, cerca del Valle de Timna donde todos buscaban las minas del Rey Salomón.
Sobre Marta Carceller:
Nació en Barcelona en el año 1977, y es madre de 4 hijos. Actualmente reside en Barcelona, la ciudad que la vió crecer, y desde donde desarrolla todas sus obras en un pequeño estudio. Su formación académica ha girado entorno a la música y se licenció en psicología, cosa que le ha ayudado a interiorizar, explorar e identificar sus emociones, para así poderlas plasmar en un lienzo. Es una pintora autodidacta; de jovencita ya empezó a interesarse por esta forma de arte, pero no podía dedicarse de forma intensa por sus otras ocupaciones.
Poco a poco le fue robando un poco más de tiempo a otras cosas y se fue decantando hacia lo que más le llenaba. A raíz de la trágica muerte de su marido y padre de sus 4 hijos empezó a volcarse aún más en este apasionante mundo y a darse cuenta que a lo que le alentaba a hacer él era lo que le llenaba y lo que necesitaba; detener el mundo para aprender de sí misma, aprender de sus propios errores, tomarse el tiempo para explorar su propio interior. Su dedicación plena fulminó a raíz del confinamiento por la pandemia del Covid; el siniestro le aportó motivación y sentido, el confinamiento le regaló tiempo, y sus hijos y Alex, su compañero de vida, le dan aliento para seguir adelante en esta aventura.
Los temas de sus obras son variados, desde paisajes hasta retratos. La pintora intenta reproducir todo aquello que le hace sentir, que le hace vibrar de forma especial, que le hace sentir viva. Le apasiona hacer bonito lo cotidiano. El arte de pintar le ha permitido experimentar con diferentes materiales y texturas, pero básicamente utiliza la pintura acrílica y el lienzo como soporte. Sabe cómo empieza una obra, pero no cómo la va a acabar; en su caso el acto de crear tiene un punto de partida claro, pero a medida que va avanzando y profundizando en él, se va convirtiendo en una aventura realmente excitante y extremadamente enriquecedora. El aprendizaje y el descubrimiento es contante. La pintora se da por satisfecha poder transmitir al espectador de sus obras una mínima parte de lo que ella siente cuando la pintura le envuelve en este acto tan íntimo como es crear lo que se siente.