El Louvre, uno de los museos más prestigiosos del mundo, ha llevado a cabo una meticulosa restauración de “La Virgen del canciller Rolin”, la única obra de Jan van Eyck en su colección. Tras dos años de minucioso trabajo, esta pintura ha recobrado su esplendor y ahora encabeza una exposición que revela parte de la obra oculta del maestro flamenco.

Redescubrir a Van Eyck: La muestra, titulada “Redescubrir Van Eyck”, no solo presenta la obra restaurada, sino también otros cinco cuadros del pintor. Jan van Eyck, un artista cuya producción ha llegado hasta nuestros días en apenas quince obras, es objeto de homenaje en esta exhibición. Además de las pinturas, la exposición incluye unas 60 piezas, como pinturas de la época, esculturas y libros iluminados.

La Virgen del canciller Rolin, pintada hace casi seis siglos (alrededor de 1430), se encontraba en un estado de deterioro. Estaba cubierta de barniz amarillo y grueso, lo que dificultaba apreciar los detalles, la paleta de colores y los volúmenes de las figuras. La comisaria de la exposición, Sophie Caron, explica que el proceso de restauración incluyó un análisis exhaustivo mediante rayos X e infrarrojos para evaluar el estado del panel de madera de roble sobre el cual se pintó la obra.

Este cuadro tiene una particularidad interesante: no fue concebido para colgar en una pared, sino que está pintado también por detrás, con una hábil imitación del mármol veteado verde. Originalmente, estaba destinado a ser parte de un monumento funerario y debía ser visible desde ambos lados. Por eso, su formato es casi cuadrado (69 x 71 centímetros), algo inusual para la época.

Nicolas Rolin, canciller del ducado de Borgoña, encargó esta obra para usarla como altar portátil en sus viajes y luego incorporarla a la tumba que se construyó en la iglesia de su localidad natal de Autun, en el norte de Francia. Durante la restauración, se descubrió que bajo la pintura había un dibujo previo realizado por el autor. Además, los especialistas retiraron las capas de barniz y restauraron la parte trasera del cuadro.

Así, “La Virgen del canciller Rolin” recupera su luz, su color y su atención al detalle, permitiendo a los visitantes apreciar la maestría de Jan van Eyck y su contribución al arte flamenco.