Joan Ponç desde niño sufrió carencias afectivas que le llevaron a crear su propio universo .

En su autobiografía Joan Ponç explica que su obra y su actitud en la vida, estuvieron condicionadas por el escaso afecto recibido cuando era un niño por parte de sus padres. Esto le llevó a una inmersión en un mundo mágico creado para dialogar consigo mismo.

Experimental, visionario y vanguardista, Joan Ponç nació en Barcelona el 28 de noviembre de 1927 y falleció en Saint Paul de Vence, el 4 de abril de 1984.

Artista singular e incomprendido en la historia del arte de la posguerra en Cataluña y de España, fue el pionero de la renovación plástica de vanguardia tras la Guerra Civil.

Su entrada en el panorama de los años cuarenta trastornó a críticos y poetas, que no tardaron en calificarlo a él y a su trabajo de grotesco, diabólico, infernal, fantasmagórico, mágico, carnavalesco y premonitorio.

Joan Ponç muestra una pintura onírica que explora los lugares más escondidos, profundos y oscuros del ser humano. Esto le condujo hacia una soledad, un aislamiento y un silencio que lo convirtieron en un hombre extremadamente temperamental y solitario, un testimonio visceral de la penetración de la pintura en el misterio de la vida y de muerte como experiencia.

En nuestra próxima edición, la número 14 de ARTNOBEL Inspiration Review of Contemporary Art publicaremos íntegramente la autobiografía que Joan Ponç escribió en Castellano.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *